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Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca. - Jean de la Bruyere

Análisis de los últimos datos de la EPA por Josep Oliver, autor del Índice ManpowerGroup

La EPA del tercer trimestre de 2016 ha confirmado algunas de las principales tendencias que se venían observando desde el segundo trimestre de 2014, cuando se inició la actual etapa de mejora del empleo, aunque también merecen destacarse algunos elementos novedosos. Ambos aspectos se visualizan de forma más adecuada si se contemplan los resultados del año que finalizó en septiembre.

Así, y entre las tendencias de fondo que la EPA del tercer trimestre ha confirmado, merecen destacarse las relativas al fuerte ritmo de creación de empleo, a su mayor crecimiento en inmigrantes, al mayor aumento de elementos que sugieren una mejora en la calidad de la nueva ocupación (con avances más importantes en jornada completa, caídas en el subempleo y menores incrementos de autónomos), aunque también destaca el mayor crecimiento de los asalariados con contrato temporal. Además, han emergido o se han reforzado algunos rasgos nuevos, en particular, a las primeras señales de recuperación del empleo de los más jóvenes (hasta los 30 años), a los menores avances del empleo en la industria y a la reducción del crecimiento de la ocupación en el sector público. A continuación se pasa revisión a este conjunto de aspectos.

Por lo que se refiere a la confirmación y/o a la intensificación de tendencias ya puestas de manifiesto a partir del inicio de la recuperación, hay que poner de relieve, en primer lugar, la intensidad en la creación de nuevo empleo, que ha continuado creciendo a un elevado ritmo, de un 2,6% anual en el tercer trimestre. En segundo término, y reflejando también tendencias anteriores, ese notable avance ha sido sensiblemente más importante en inmigrantes (6,1%) que en nativos (2,0%).

En tercer lugar, hay que poner en valor el avance de unas características que apuntan a mayor calidad en el nuevo empleo. Este es el caso del intenso aumento de la ocupación a jornada completa (3,5%) frente a la reducción de la parcial (-2,2%), que refuerza el menor avance de las jornadas más cortas que se contempló en los primeros compases de la recuperación (entre el primer trimestre de 2014 y el tercero de 2015, la completa avanzó un 7,6% frente a un aumento, mucho menor, de la parcial, del 0,3%). En este mismo orden de ideas también apunta la caída de los ocupados que se consideran subempleados (desearían trabajar más horas y no pueden), con una contracción anual del -13,0% en el tercer trimestre de 2016, frente al aumento del 4,7% de aquellos que trabajan las horas que desean. De esta forma, el peso del subempleo sobre la ocupación ha reforzado la caída que se inició con la recuperación, desde el máximo del 15,1% del segundo trimestre de 2013 al 9,9% de hoy. De forma parecida hay que considerar la continuidad del mayor avance de asalariados (3,0%) y el menor aumento de aquellas figuras de autónomos y empresarios individuales que habían emergido en la crisis como una solución transitoria la pérdida de ocupación (0,7% en el año que finaliza en el tercer trimestre de 2016). De esta manera, los no asalariados han continuado reduciendo su peso sobre la ocupación, desde el máximo de 17,7% del tercer trimestre de 2013 al 16,5% del tercero de 2016.

En cuarto lugar, y a pesar de la mejora en la calidad de la ocupación a la que apuntan las características anteriores, ha continuado el mayor aumento del empleo asalariado temporal. Así, si en las primeras fases de la mejora del empleo (entre el primer trimestre de 2014 y el tercer trimestre de 2015) fue la ocupación asalariada temporal la que más aumentó (un 21,3% en total, frente al 3,0% de los asalariados indefinidos), en el último ejercicio las tendencias se han mantenido, con un aumento superior en el empleo asalariado temporal (6,3%) muy por encima del 1,9% del indefinido.

Finalmente, la contracción de la población activa ha continuado el último año (-0,3%), contribuyendo con algo más de 51.000 parados a la reducción del desempleo (unos 532.000 menos en el año que finaliza en septiembre) y a la caída de la tasa de paro hacia el entorno del 18%.

Por su parte, y entre los cambios destacables sobre las tendencias previas, cabe citar aquellos relativos al comportamiento del empleo según edad, sector de actividad y tipología del empleador. Así, es especialmente positivo que el avance del empleo se haya extendido a los colectivos más jóvenes: aumentos del 14,5% para 16-19 años, del 0,2% para 20-24, 3,3% para 25-29, continua el descenso para 30-34 (-3,8%), que parece reflejar el impacto de la pérdida demográfica de este colectivo. En segundo término, se confirma la ralentización del aumento del empleo en la industria (desde el 4,3% del año que finalizó en septiembre de 2014 y el 3,8% en 2015 al 0,4% de este ejercicio). Finalmente, también refleja un cambio notable el menor aumento anual del empleo público (0,6%) que del generado por el sector privado (3,6%), una dinámica de la ocupación pública mucho menos expansiva que en 2015 (2,2%).

imagen1oliv Josep Oliver Alonso, Catedrático de Economía Aplicada UAB y autor del Índice ManpowerGroup 

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