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Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca. - Jean de la Bruyere

El cambio hacia la digitalización y hacia la igualdad

Todo cambia continuamente. Es una máxima que se repite en todas las épocas a lo largo de la historia. Cambios sociales, económicos, técnicos, culturales… Todo es susceptible de mejora y evolución, todo se transforma. En los últimos años hemos vivido uno de los mayores cambios hasta la fecha, y uno de los que más rápido se está produciendo: La 4ª Revolución Industrial que propicia la tecnología.

La digitalización de la sociedad y, cada vez más, de las empresas es una realidad desde hace años y está configurando un ecosistema de conexión constante y de información a golpe de click. O más bien de tap, ya que es el smartphone el que reina a día de hoy en este mundo de Internet en el que vivimos. Estos cambios son ignorados por algunos, que prefieren quedarse como están, y asumidos con extrema rapidez por otros. El resto se adapta paulatinamente. Hay un estudio de Siemens y Rolad Berger publicado hace poco en el que se dan detalles sobre la situación actual de la transformación digital en nuestro país. Las cifras son alentadoras en cuanto al conocimiento del potencial que supone la digitalización en la economía y el crecimiento de las empresas (un 91% de los encuestados así lo asegura). No obstante, únicamente un 38% de nuestras empresas cuenta con una estrategia digital formalizada y un 26% de ellas no tiene una figura responsable del área digital. Queda mucho por hacer para intentar cambiar esta situación.

Uno de los datos interesantes que nos dejó el último World Economic Forum fue que el 91% de los líderes de empresas de marketing piensa que la tecnología es el factor que más está afectando y que más cambios está produciendo en nuestro sector, pero sólo el 25% se siente preparado para afrontarlos. Como dice nuestra CEO global de Maxus, Lindsay Pattison: “La inteligencia artificial, el machine learning, la tecnología y los dispositivos hacen más fácil nuestra vida y llegarán a ser más avanzados que nuestro propio cerebro, pero nunca más que nuestro corazón o nuestra intuición; la tecnología no es nada sin la gente. La innovación hace que nuestro trabajo sea más sencillo y más rápido y nos permite comunicarnos de forma mucho más eficaz. Pero detrás de esas máquinas y de esos equipos tecnológicos debe haber personas. Personas con capital humano, con valores y con entusiasmo e ideas que le aporten valor a las empresas y las hagan crecer”.

Las compañías son las personas que cada día trabajan en ellas. Y, si tanto está cambiando nuestra sociedad con la era de la tecnología, lo mismo debería pasar con nuestros equipos de trabajo y con la filosofía de las organizaciones. Y, precisamente, una asignatura pendiente a mejorar es la de la igualdad y la paridad. Y no sólo en las empresas del sector en el que trabajamos, sino en todas. Tenemos sobrados ejemplos en la industria del cine de EE.UU de actrices que denuncian la brecha salarial que existe entre sus compañeros hombres y ellas por el simple hecho de ser mujeres. Mirando dentro de nuestras fronteras encontramos una situación similar en las empresas sumada a otra bastante preocupada: La del escaso número de mujeres en puestos directivos.

Si todo cambia y evoluciona, ¿Por qué no lo hacen las empresas? Sólo una de cada cuatro está liderada por una mujer en España. Los modelos de liderazgo están cambiando. Los valores sociales se transforman dando lugar a personas inspiradoras que trabajan de otra manera y que motivan a otros para que les sigan. El mundo es un lugar plural y variado en el que viven hombres y mujeres. Por ello, lo más lógico sería que esta situación se viese igualmente reflejada en las altas esferas de las organizaciones.

Tradicionalmente estos roles han sido territorio masculino, desarrollando un modelo de negocio y una manera de pensar y dirigir perpetuado durante años. Con la incorporación de la mujer al mundo laboral y más concretamente al del liderazgo- se gana en diversidad, formas diferentes de pensar y de hacer, valores distintos y perspectivas que quizás antes no se habían abordado. En Maxus Spain, por ejemplo, de cada seis trabajadores tres son hombres y tres son mujeres; y su CEO, mujer. Las empresas que combinan el talento y el buen hacer de hombres y mujeres son empresas acordes a lo que es natural en la sociedad: Que tanto ellos como ellas sean participantes activos de la transformación y el cambio.

Este cambio no ha de ser solamente tecnológico y técnico, sino que debe ir de la mano de un cambio social en el que la mujer sea una parte activa de la empresa, tanto en número de empleadas (en España ahora mismo sólo el 50% de las mujeres en edad de trabajar tiene empleo) como en figuras destacadas en la dirección y el liderazgo. No nos convirtamos en máquinas. Aprovechemos la tecnología para mejorar. Miremos a nuestro alrededor para darnos cuenta del enorme potencial de las empresas que aspiran a evolucionar basándose en la igualdad de quienes trabajan con ellos, sin importar si son hombres o mujeres.

Artículo de  Carmen Novo, CEO de Maxus

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