CITAS
Normalmente, aquellos que poseen un gran talento, son ingenuos. - Montesquieu

Este niño tiene talento

¿Ha soñado alguna vez con que su hijo sea el próximo Rafa Nadal? ¿o quizás una futura Ruth Beitia? ¿o un Pau Gasol? Seguro que sí, que ha dejado volar su imaginación al ver a su hijo practicando su deporte favorito, al verle realmente feliz cuando se viste de corto, y al ver cómo el mundo se para a su alrededor cada vez que salta al campo. Sin embargo, cuando vuelve a la tierra le asaltan las dudas ¿es esto suficiente? ¿basta con disfrutar del deporte para tener éxito? ¿o todo se basa en el talento? Realmente el deportista ¿nace o se hace?

Talento

Muchos son los padres que me preguntan “¿tú crees que mi hijo tiene talento?” A todos sin excepción, les contesto “por supuesto, para dar y regalar”. Y mientras la sonrisa se apodera de su cara, añado “pero… ¿de qué talento hablamos?”

¿ Tienen talento deportivo los hijos de todos esos padres que me hacen esta pregunta? Sin ningún lugar a dudas SI. Pero ¿significa eso que se ganarán la vida de forma profesional? Clara y rotundamente NO. Y no hay más que mirar cuántos de los que lideran las estadísticas en los diferentes deportes en edades adolescentes y juveniles llegan a profesionales. El porcentaje es sorprendentemente bajo.

El talento es la capacidad que tenemos de aprender a hacer algo, de ser capaces de desarrollar una disciplina determinada de forma eficaz. Es la inteligencia puesta en acción. Es la aptitud que cada uno posee hacia un determinado cometido.

No hay duda de que todos nacemos con talento. La naturaleza nos otorga a cada uno de nosotros capacidades especiales, que tendremos que desarrollar para alcanzar el éxito. La genética nos transmite unas competencias básicas sobre las que cimentar nuestros objetivos.

Inteligencias Múltiples

Cada uno de nosotros venimos al mundo con un saquito más o menos lleno de cada una de las 7 inteligencias descritas por el Dr Gardner (ver Inteligencias Múltiples) con las que tendremos que hacer frente a la vida. Unos tienen talento artístico, otros están más capacitados para el deporte, otros destacan en razonamiento, en lingüística, en sociabilidad,… Cada uno tendrá que jugar con las cartas que le hayan tocado.

La buena noticia es que nuestra misión la elegimos nosotros mismos. Todos acabamos escogiendo a qué juego jugar, en qué partido desplegamos nuestras habilidades, y dónde sacar todo nuestro talento a relucir. La mala noticia es que, precisamente, esa es la parte más difícil, darse cuenta de cuál es nuestra misión, en qué disciplina podremos desarrollar mejor nuestros dones, y en qué puzle encajan mejor las piezas de nuestros talentos.

Si bien la genética es importante, no interfiere en más de un 50% en el futuro de una persona. La educación, la enseñanza y el desarrollo durante nuestra infancia y adolescencia determinan un 40% de nuestro devenir en la vida. Y lo que sucede a nuestro alrededor el 10% restante. Este dato es primordial para madres y padres, y deben grabárselo a fuego en su cabeza. El futuro de sus hijos dependerá en un alto porcentaje de la educación que les están dando. Y entendamos por educación no sólo la académica sino la física, la emocional, la social, la humanista… Claro está que sin un poco de talento específico será difícil triunfar en cualquier actividad, pero con él tampoco será fácil si no se desarrollan otros hábitos.

Controlables

La vida no es una ciencia exacta. No existe una receta para alcanzar el éxito. Son tantos los factores que influyen en cada uno de nosotros, en cada objetivo que nos planteamos, en cada circunstancia que atravesamos, tantas los variables que entran en juego, que resulta imposible determinar un resultado exacto.

Por el contrario, lo que sí podemos pronosticar, sin miedo al error, es el fracaso. Existe una serie de requisitos sin los cuales aseguras el fallo. El talento por sí sólo no sirve para nada. Es como la semilla que esconde un imponente roble, pero que necesita de nuestros cuidados, trabajo y mucha paciencia para conseguir disfrutar de su sombra.

Sólo con disciplina y hábitos que desarrollen nuestros talentos, seremos capaces de disfrutar de ellos. Estas habilidades, que también se pueden trabajar como los músculos en un gimnasio, formarán la base sobre la que construir un futuro sólido, sea cual sea la disciplina elegida, deportiva o no. Competencias que están en nuestras manos desplegar y perfeccionar, que sólo dependen de nuestro interés y buen hacer. En definitiva, que podemos controlar. Controlables como trabajo, esfuerzo, voluntad, fuerza mental, humildad,… serán los escalones por los que el talento se elevará hasta alcanzar su mejor versión.

Éxito

No hay duda ni excepción, para alcanzar el éxito en cualquier actividad necesitamos una buena combinación de APTITUD (talento), CONOCIMIENTOS (aprendizaje), ACTITUD (controlables) y unas CIRCUNSTANCIAS favorables a nuestro alrededor.

La diferencia del deporte con las demás disciplinas es su apremio en el tiempo. Uno puede llegar a ser director de una empresa a los 30, a los 40 o a los 60 años. Sin embargo, para el deporte, en general, se necesita juventud. La decisión de intentar dar el salto al deporte de alto rendimiento, y empezar a definir el proyecto que nos lleve a él, se debe tomar en una etapa como la adolescencia, tan llena de dudas por los profundos cambios físicos, psicológicos y sociales que tienen lugar en esos años. Hay que tener las cosas claras, plantear los pros y contras, analizar con qué y con quién contamos, cuál es el precio a pagar (físico, emocional, social y económico), poner encima de la mesa todas las variables para que sea el chaval, o la chavala, quien tome la decisión final, quien se comprometa realmente a intentarlo, a poner toda la carne en el asador para cumplir lo que debe ser SU sueño, y no el del padre, la madre o el propio entrenador.

Deporte

Hasta entonces, deporte variado, tanto para desarrollar diferentes habilidades físicas y no sobre-forzar los movimientos propios de un sólo deporte, como para que el propio atleta pueda experimentar diferentes disciplinas e ir decantándose por aquella donde realmente fluya su talento. Igual que durante la formación académica se estudian diferentes materias para tener una base de conocimientos generales, la práctica de diferentes deportes ofrece una base general de ejercicio físico, e irá definiendo gustos y deseos deportivos.

No olvidemos que el deporte debe servir a nuestros pequeños de aprendizaje global para la vida, de desarrollo de habilidades necesarias en su futuro, de adquisición de hábitos y comportamientos básicos, y de la obtención de valores que les hagan crecer como personas sanas y felices.

Artículo de Juan Pérez Romero, Fundador Desarrollo Positivo

1 comentario en "Este niño tiene talento"

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    George 6 septiembre, 2016 (1:28 pm)

    Gran artículo. Muy interesante

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